COLON IRRITABLE

LA ENFERMEDAD DESVASTADORA                                             

La respuesta de adaptación del cuerpo a la preocupación

Esta enfermedad también es conocida como síndrome del intestino irritable, colon espástico, colitis funcional o neurosis intestinal. Una enfermedad que vengo estudiando en forma profunda desde hace más de cinco años y que captó mi atención por:

-Las insuficientes explicaciones médicas que se dan al abordar este problema.

-Las terapias propuestas que no dan resultados a los pacientes y especialmente:

-Por afectar la calidad de vida del paciente en gran manera (de ahí el título del artículo).

Esta es la enfermedad digestiva más diagnostica y frecuente que existe hoy, y la causa más común de ausentismo laboral. La padecen, sobre todo, personas hiperactivas, ansiosas, muy responsables, perfeccionistas, que por lo general comen apuradas y están preocupadas mientras lo hacen. Suelen ser personas introvertidas, que “guardan” sus preocupaciones y se van “comiendo”, por así decirlo, los problemas.

Sucede entonces que el sistema simpático (sistema del estrés, del movimiento, de alarma, de estar listo para pelear o huir), le gana al sistema parasimpático (sistema encargado de la digestión, trabaja para el simpático, como su nombre lo indica) produciendo una disrupción en las contracciones normales de las ondas peristálticas del intestino, que provoca un conjunto de síntomas y signos conocidos como el sindrome del colon irritable.

Muchas veces, debido al exceso de preocupación, nerviosismo, ansiedad o ánimo angustiado se produce una especie de parálisis del sistema digestivo; algunos pacientes experimentan, en forma conjunta a esto, reflujo, digestiones más lentas y colon irritable.

Una vez instaurada esta enfermedad, las contracciones del intestino ya no son más rítmicas y ordenadas, sino que se contrae por partes. Esto provoca distensión abdominal o hinchazón, ya que muchas veces se contrae una parte baja del intestino y una alta, y no deja pasar el aire hacia el exterior. Lo lógico sería que la contracción muscular intestinal (peristalsis) se realice en forma ordenada y sistemática, desde arriba hacia abajo; de esta manera el contenido interior del colon (materia fecal) puede ser expulsado. Pero cuando el colon está irritado esto no sucede; además, esto se acompaña de otros síntomas como:

-Diarrea
-Constipación
-Períodos de diarrea y constipación alternados
-Urgencia defecatoria

¿Cuál es el problema con esta enfermedad?

Básicamente hay dos problemas: por un lado, esta enfermedad afecta terriblemente la calidad de vida, y ya que se da en pacientes perfeccionistas, estos no pueden conformarse o vivir con su cuerpo funcionando en un 40% o 50%; ni siquiera en un 99,9%. Este hecho hace que pongan toda su atención en su colon, observando sus síntomas, sintiéndolo, comprobando sus reacciones y su comportamiento. Finalmente, llegan a obsesionarse. Como están cada vez más pendientes de su enfermedad añaden otra preocupación a las que ya tienen, con lo cual perpetúan el ciclo vicioso de la enfermedad. En internet existe una gran cantidad de foros abiertos para aquellos que padecen esta enfermedad de manera crónica. Se sienten encerrados en sí mismos, prisioneros de las circunstancias y hasta desesperados, porque no encuentran la salida a esta enfermedad. En los foros expresan sus sufrimientos, se brindan consejos y ponen en evidencia, además, que la medicación funciona sólo por un breve tiempo.                                                                                                             

Lamentablemente nadie les explicó que ellos no se enfermaron por no tomar la medicación, y que la cura verdadera debe apuntar a la causa del problema, para atacarlo en forma enérgica y agresiva.

¿Puedo llegar a padecer cáncer de colon?

El colon irritable no produce daño permanente a los intestinos, ni tampoco conduce a una enfermedad grave como el cáncer. Quienes padecen colon irritable no tienen mayor riesgo de sufrir cáncer que la población en general.                                                  

Sin embargo, y como se indicó antes, el colon irritable afecta tremendamente la calidad de vida, altera el desempeño de las actividades cotidianas y produce síntomas muy molestos.

Mi familia me considera un hipocondríaco. ¿Tiene alguna palabra para ellos?

Cuando nuestros seres queridos están ante una enfermedad a la cual no pueden darle una explicación clara ni aciertan con la solución manifiestan una variedad de sentimientos: ira, enojo, frustración, bronca, impotencia. Y en vez de ser un apoyo para el enfermo, aún sin malas intenciones se convierten en un obstáculo o lo acusan de hipocondríaco, nervioso o histérico.

                                                                                                                               

Pero esto no debería ser así. Por ello es importante que los familiares del paciente eviten realizar suposiciones y conjeturas acerca de lo que le pasa al otro y lo que es mejor para él. Nadie mejor que el paciente para conocerse a sí mismo y elegir el camino de la curación.                                                                                            

Sería de suma importancia que la familia llegara a entender en una forma más profunda la enfermedad, para poder ayudar mejor a quien la padece y cooperar con su cuadro, en vez de ser una fuerza de desaliento y desánimo. Por eso recomiendo que los familiares también estén presentes en la consulta médica.

¿Se cura el colon irritable? ¿Cuál es el papel de la dieta y el ejercicio físico?

La alimentación sana, al igual que el ejercicio físico, ayudará a manejar la enfermedad. El cambio en el estilo de vida repercute fuertemente en nuestro modo de ver las cosas y reaccionar ante ellas, nos da una mente más clara y más receptiva para el aprendizaje, para el cambio, además de que nos provee de los nutrientes esenciales para nuestro cerebro.                                 

La cura de la enfermedad (remisión 100%) se produce sólo si hay un abordaje integral del paciente, teniendo en cuenta los problemas subyacentes y tratando la parte física, mental y espiritual con un enfoque positivo. Esto debe sumarse a la nutrición adecuada para revertir la enfermedad y lograr la recuperación del paciente.

¿Cuál es el problema con la medicación para el colon irritable?

En líneas generales, existen distintos tipos de medicación para el colon irritable:                                                                                          

Ansiolíticos o antidepresivos: para ayudar a aliviar el dolor intestinal.

Reguladores de la motilidad intestinal: el más conocido es la trimebutina. Sus formas comerciales son: Miopropan, Altrip, Biorgan, Colixane, Debridat, Eumotil, Fenatrop, Neotina, Plidex, Procinet, Cinitaprida, entre otros.

Antagonistas de la serotonina: Cisapride (Fabrapride, Pulsar gotas).

Antagonistas de la dopamina: domperidona (Alplax, Ansielix, Bigestric, Gastrosedol, Euciton, Motilum, Peridon, Taural plus, Praxis, etcétera).

Antiespasmódicos: diciclomina, propantelina, belladona e hiosciamina.

Laxantes: bisacodilo para tratar el estreñimiento.

Antidiarreicos: loperamida para tratar la diarrea.                                                                                                          

Básicamente, los medicamentos no tratan la raíz del problema sino tan sólo la punta del iceberg, los síntomas. Al no solucionar el problema de raíz, la persona puede “disfrazar” su problema pero en forma momentánea, creando dependencia de la medicación.

Una vez pasados los efectos de la medicina el colon irritable se manifestará con síntomas aún más severos, empeorando paulatinamente el estado del enfermo hasta que sienta que ya no hay remedio posible para su mal.                                                   

Hay que tener en cuenta, además, que aunque los medicamentos funcionaran durante mucho tiempo la enfermedad en sí misma es una luz roja que refleja que la persona no es feliz, y que debe hacer un cambio inminente en su vida. La medicación puede alterar la motilidad (movimientos) del colon por un tiempo, pero jamás podrá hacer feliz al paciente o ayudarlo a resolver sus problemas. Lo cual, con el tiempo, puede derivar en algo peor.                                                                                              

El enfoque integral que brindo a mis pacientes les da herramientas para poder enfrentar y resolver sus problemas con mayor éxito y volver a alcanzar la felicidad que se había perdido. El fruto es la reversión de esta enfermedad devastadora, porque se aborda al paciente como un todo y no como un colon.              

 

Si quiere saber cómo empezó su enfermedad, cuál es la solución, cuál es la dieta ideal específica para su caso y el mejor ejercicio físico para usted, como así también la manera práctica de modificar sus pensamientos, le recomiendo tener una consulta médica para que le pueda prescribir un programa especial personalizado de altísima calidad, ajustado para su padecimiento, a los fines que pueda sobreponerse a esta enfermedad y alcanzar la curación total.                                                                                  

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