5. Riesgos del Tratamiento Convencional

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO CONVENCIONAL PARA COMBATIR LA ENFERMEDAD CARDIACA?

Básicamente hay dos aproximaciones en la práctica médica. Las famosas drogas hipolipemiantes (estatinas), que disminuyen el colesterol en sangre pero no sin riesgos, ya que intoxican el hígado, de manera que ya no puede fabricar colesterol. Es por ello que uno de los efectos adversos más temidos con esta medicación es la rabdiomiolisis (lisis o destrucción de los músculos del paciente).

Esto se debe a que el hígado intoxicado pierde casi toda su función de liberarnos de los tóxicos, por lo tanto, las sustancias tóxicas realizan su obra destruyendo los músculos.

Esta enfermedad se manifiesta con dolor o rigidez muscular, sensibilidad alterada, falta de fuerza, debilidad generalizada.

Sumado a estos efectos adversos, la medicación (estatinas) está relacionada con disfunción hepática, insuficiencia renal aguda y cataratas1.

La otra aproximación para el tratamiento es la angioplastia o el bypass coronario. Tenemos que tener en cuenta que efectos adversos importantes están relacionados con estas intervenciones, entre los que se destacan infarto cardiaco, infarto en el cerebro (conocido como ataque cerebro vascular o muerte repentina). Uno de los secretos mejores guardados de la cirugía es la disfunción cognitiva, por el daño cerebral durante la cirugía de bypass, como le sucedió al ex presidente Bill Clinton, quien tenía lapsos en los que decía incoherencias, padecía falta de memoria, falta de concentración y otros efectos. Posiblemente su doctor no le hable de esta interrupción del oxígeno, que se produce cuando lo conectan a la máquina que hace las veces de corazón artificial durante la intervención. Sin embargo, se conoce desde 19692.

En 2001, un artículo en el New England Journal of Medicine reportó que cinco años después de la cirugía de revascularización el 42% de los pacientes mostró un declive en la función mental de aproximadamente 20% o más3.

Un estudio publicado en 2008 en la revista Annals of Thoracic Surgery utilizó la prueba de resonancia magnética justo después de la cirugía de bypass y encontró daño cerebral en el 51% de los pacientes4.

El problema de la cirugía es que no remueve la placa arteroesclerótica en forma completa. La arteroesclerosis es una enfermedad sistémica, que se da desde la cabeza hasta los pies. Tratarla con cirugía es tratar tan sólo una pequeña fracción de las arterias enfermas del corazón. Las arterias más peligrosas para provocar un infarto cardiaco y la muerte no son las vistas en una angiografía (estas son las estables), sino las placas arteroescleróticas que no se ven, las nuevas, que son las que se pueden desprender y formar un tromboembolismo (obstrucción) de las arterias con el consecuente empeoramiento de la enfermedad y la muerte. Es por estas razones que las personas operadas experimentan una invalidez progresiva y mueren en forma prematura a causa de la enfermedad cardiaca. Pero esto de ninguna manera debería ser así. Las enfermedades cardiacas y muertes innecesarias no tienen por qué ocurrir si se opta por un tratamiento  de excelencia nutricional.

REFERENCIAS

1. Hippisley-Cox, Julia, Coupland, Carol, “Unintended effects of statins in men and women inEngland andWales: population based cohort study using the QResearch database”. BMJ 2010 May 20;340:c2197. http://www.bmj.com/content/340/bmj.c2197.full

2) Hill, J.D., Aguilar, M.J., Baranco, A., de Lanerolle, P., Gerbode, F. “Neuropathological manifestations of cardiac surgery”. Ann Thorac Surg. 1969 May;7(5):409-19.

3) Newman, M.F., Kirchner, J.L., Phillips-Bute, B., Gaver, V., Grocott, H., Jones, R.H., Mark, D.B., Reves, J.G., Blumenthal, J.A.; “Longitudinal assessment of neurocognitive function after coronary-artery bypass surgery”. N Engl J Med. 2001 Feb 8;344(6):395-402.9 Link » (pdf) http://content.nejm.org/cgi/reprint/344/6/395.pdf

4) Knipp, S.C., Matatko, N., Wilhelm, H., Schlamann, M., Thielmann, M., Lösch, C., Diener, H.C., Jakob, H., “Cognitive outcomes three years after coronary artery bypass surgery: relation to diffusion-weighted magnetic resonance imaging”. Ann Thorac Surg. 2008 Mar;85(3):872-9.